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El horror que aletea en la noche
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Date:2005-09-13 16:46
Subject:Otra vez en la vaina
Security:Public

Amigos, Desconocidos, esta atrocidad ya lleva una temporadilla en su vaina de letargo, haciendo girar los pulgares y mirando al techo. Se habrán dado cuenta.
Es decir, les tengo abandonados a ustedes mientras confraternizo con otra gente. Soy lo peor y soy consciente. Verán, es que la constancia y el persevero no venían incluidos en mi paquetito de virtudes, pero de vez en cuando me levanto de mis cenizas, me las sacudo de la ropa y digo: "Jo, ya ha vuelto a suceder". Y entonces abro un journal nuevo y el ciclo se repite, como ustedes sabrán si eran asiduos lectores de Trahn o de Nikos.

Bueno, pues ha vuelto a suceder. La juerga continúa en

www.livejournal.com/users/lectorconstante

donde recomiendo a los Amigos y Desconocidos Lectores Constantes todo tipo de libros bellos y necesarios.
A ver lo que me dura.
Grmpñfgh.

Tengan cuidado ahí fuera, donde todo gira y nada permanece.
Atrocidad.

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Date:2005-05-10 22:03
Subject:Poca cosa
Security:Public
Mood: almost dead

La vida sin conexión, amigos y desconocidos, es sólo media vida. Sé que el mundo virtual me añora, pero qué quieren que les diga, tirar de cyber me sube muchísimo el hostilómetro.

En fin. Les dejo un par de cosillas en las que hurgar. Nada que conmueva los cimientos de la civilización occidental, me temo. Pero si andan ustedes lo bastante ociosos...


I.Enviado por F.nm, que sale de caza por ahí fuera, sin encomendarse a dios ni al diablo, y siempre trae alguna presa jugosa. Le cito literalmente:

He encontrado este nido de exhibicionistas:

Www.notproud.com

Cuando piensas que eso es lo peor, va y aparece...

Siéntate
:

Www.grouphug.us

ejemplo:

i have problems(doesnt everyone)im in love with people i dont even know and
i tell everyone that i do know them and make up stories so people are jelous
of me and i stalk them and save pictures of them then every night i jerk off
to them and think about how it would be so good just to have them oh my god
it would be so good but my whole life is a lie




Y nosotros somos los raros.
***


II. Extraído de la indescriptible página de La Petite Claudine, a quien muchos de ustedes, lo sé, ya veneran como se merece. Para los que aún viven en ese desolado planeta sin ella, www.lapetiteclaudine.com, por supuesto.

(Found on a bathroom wall somewhere in the U.S.A.)
You've taken over my mind. You've raped my thoughts with your image viruses then sold me fake cures for your own disease. Your words and pictures scream orders at me like angry prison wardens. When I cover my ears, your voices echo in my head. I hate you. When I see your billboards, your talk shows, your rock concerts and your factories, when I see the work of your twisted libidos, I want to kill you. I want to set fires, plant bombs, derail trains. I want to smash your buildings and tear at your bodies until the skin of my hands is worn to the bone. I am filled with a rage that burns my eyes.

I don't want to feel this way. You have done this to me. These feelings are the fruits of your multi-billion dollar sowing. And I am not alone. There are others like me out here. Every suicide, every madman, every man and woman who gets a gun and just starts shooting -- these are your illegitimate children. They don't all know what they are doing. All they know is hate for the invisible walls which you have raised around them, hate for the narrow path you have tried to make them walk. And the innocent pay in blood for your negligence.

Remember this: My mind is big. The more you try to push me down and make me small, the greater the pressure inside me becomes. The greater the pressure, the greater the chance of an explosion. There was once a time when I felt love, but now I feel only hate and anger, and fear at what I might do. And you can tell me to "BE HAPPY," but I know that you really mean "BE QUIET".

Believe me, I want to be happy. You stand in my way.
***

Y ya. No me lo digan: todo demasiado nuevo milenio, todo demasiado aldea global, todo demasiado en inglés. Ya lo sé, ya lo sé. No me lloren, prometo encontrar algo más comme il faut para la próxima. Seguramente, un extracto de "Lo limpio y lo sucio. La higiene del cuerpo desde la Edad Media", un libro del internacionalmente desconocido Georges Vigarello sobre lo marranos que eran nuestros antepasados. Tampoco vayan a romper el cerdito y correr a su librería favorita, que el libro no lo vale. Ya les cuento yo lo que merece la pena, que es la teoría de la impregnación del agua.

No esperen conteniendo el aliento, ¿eh?

Y tengan cuidado ahí fuera, no puedo dejar de decirlo.

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Date:2005-04-09 15:54
Subject:Tú dirás
Security:Public

Hale, ya se pueden dejar comentarios. No es una orden, ¿eh? Moderaos, hordas de Fieles Lectores.
Y tened cuidado ahí fuera, ya sabéis.

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Date:2005-03-25 18:26
Subject:Leído en un sobre de azúcar
Security:Public

En la sociedad turca del siglo XVII, el café tenía gran importancia. La vida social se hacía en torno a las cafeterías y en la corte del sultán había grandes especialistas en la preparación del café.
La demanda superaba a la oferta y el arraigo fue tal que los turcos prometían a sus futuras esposas que nunca les faltaría café. De hecho, negárselo durante el matrimonio significaba prácticamente una petición de divorcio.
**
Ya lo sabéis, chicos. Que nunca me falte el café.

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Date:2005-03-08 12:08
Subject:Tally-ho!
Security:Public

Atad a los perros, amigos. La cacería ha terminado. Por fin tengo en mis manos al esquivo Viskovitz y a la escurridiza Ljuba.

Gracias a todos los que colaboraron en el rastreo. Ahora podéis pedírmelo prestado, disfrutarlo sobremanera y devolvérmelo con rapidez.

Y gracias, gracias mil, gracias por doquier a Aida, mi amiga rubia, que lo tenía bastante muerto de risa en su estantería, y decidió regalármelo. Que Alá (el compasivo, el misericordioso) le dé la paz, la alegría y la fortuna de la joven Paris Hilton, por ejemplo.

Con todos ustedes, Visko y Ljuba.
**

CUANTO MENOS HABLES MEJOR, VISKOVITZ

El jefe de nuestro banco, que era también nuestro educador, siempre nos decía:

-A un pez como es debido se le reconoce por el lenguaje. Nunca es vulgar, cuando te habla te mira por lo menos a un ojo, y sobre todo dice siempre la verdad…

Nos lo decía nadando, trazando complicados dibujos al hacerlo, alternando los ritmos acompasados de la cola y de la aleta dorsal, porque la danza es la única forma en que gran parte de nosotros, los peces, podemos comunicarnos. Un lenguaje poco útil para los impacientes y para quienes no tienen suficiente aliento. Luego buscaba con su mirada mi ojo e, ineluctablemente, añadía:

-Viskovitz, repite lo que acabo de decir.

A aquella pregunta yo respondía callando.

La vida me había ya enseñado que la única forma que tiene un pez de decir la verdad y hacerlo educadamente es callar. Y yo era un pez formal. Intentaré explicarme mejor.
Si para decir la palabra “hidroeléctrico” debes dar seis vueltas arriba y abajo en el agua y tocarte la aleta anal con una branquia, es ícticamente imposible que puedas mantener la mirada en tu interlocutor, y además es poco probable que el significado de tus movimientos sea comprendido por él. Quizás entienda “anguila” y se ofenda. Nadie tiene la culpa, es culpa de la lengua, de ahí nace todos los problemas que tenemos los peces. Tomemos por ejemplo mi nombre, Viskovitz. Se necesitan unos diez minutos para pronunciarlo correctamente, y yo ya lo utilizo únicamente como ejercicio para adelgazar, entre otras cosas porque puede ser fácilmente malinterpretado y confundirse con: “Por supuesto, siempre que tu prima también esté de acuerdo”, o bien: “Cúbreme de besos, sirena”, o incluso algo así como: “Una serie matemática es perfecta cuando cada uno de sus términos es el límite de una progresión o de una regresión y toda progresión y regresión contenida en la serie tiene en la propia serie un límite”.
La confusión se ve acrecentada por el hecho de que existen tantos lenguajes como bancos, y tantos dialectos como peces. Eso no sólo hace difícil hablar, sino igualmente difícil callar. Incluso la acción más simple, como engullir una sepia, puede ser causa de malentendidos, alguien podría ver en ello una metáfora: en ciertas culturas, el color negro de la tinta de la sepia representa el “mal”, el “engaño”, todo lo que la vida tiene de “ilusorio”; el jibión, es decir, la concha interna, significa en cambio el “alma”, la “pureza”. Por eso yo sólo como arenques, y prefiero masticarlos lejos de los bancos, de la presencia de otros peces.

Toda la fragmentación cultural que caracteriza a los océanos tiene su raíz en la dificultad de enseñar una lengua a un pez. Me explico. Si con la boca señalas un lenguado a un pez y después dibujas con tu cuerpo una L en el agua, él normalmente entenderá que aquella L quiere decir lenguado. Lo mismo puedes hacer con un arenque, un gobio o un pez rata. Pero intenta utilizar el mismo sistema para explicarle a ese pez el concepto de “inconmensurabilidad” o “clasicismo”, o hasta simplemente “verdad”. El pez en cuestión jurará haberlo pescado, pero puedes estar seguro de que habrá entendido alguna otra cosa, como “marea baja”, “buzo” o “burbujitas”.
Mis hijos me preguntaban siempre:

-Papá, ¿cómo nacen los peces?

A aquella pregunta yo respondía callando.

Hay quien se jacta de saber encontrar las palabras justas en las situaciones más delicadas, aun con oleaje, y de saber adoptar un tono natural. Es más fácil hacerlo que decirlo.
Quiero decir que a mí ni en sueños se me hubiera ocurrido ponerme a explicar ciertas cosas, podrían haber pasado meses. Simplemente cogía a la primera hembra en celo que pasaba y les mostraba cómo se hace. Aunque tuviera ya una familia numerosa. Porque entre peces, por lo menos entre nosotros, los espinosos, el sexo nunca es nada embarazosamente íntimo o atrevido: la hembra deposita los huevos en el nido y nosotros los fecundamos sin tocarla siquiera. Nos basta observar su color y disfrutar de la pequeña danza que ejecuta delante de nosotros. En realidad, ni siquiera es necesario que se trate de una hembra. Estudios llevados a cabo por el hombre han demostrado que basta con su imagen en una plantilla de cartón para hacernos fecundar esos huevos. Aunque los huevos en realidad no estén allí. Más aún, resulta que seguimos incubando y oxigenando con la cola aquellos huevos inexistentes. Pero cuidado, eso no significa que seamos unos bobos. Significa que la naturaleza prefiere equivocarse por exceso que por defecto: si el sexo y la reproducción no respondieran a un lenguaje innato y se los dejase abandonados a su suerte ante los equívocos propios del lenguaje piscícola, cada cual pensaría que le estabas hablando de bailes cubanos o qué sé yo. Naturalmente, existen también casos extremos, como el de Zucotic, que ha dado a esos hijos inexistentes un nombre y una educación, pero se trata realmente de un caso límite.
De cualquier modo, con tus propios hijos es una buena norma comunicarte lo menos posible, limitarte a preceptos elementales como: “No digáis vulgaridades; se acaba antes haciéndolas”, o “No mintáis; corréis el riesgo de decir la verdad”, o bien: “No digáis nunca: Cuidado, amigo, es un anzuelo; tardaréis menos en hacer un nuevo amigo”.
Mis compañeras acostumbraban a tener el vicio de preguntarme constantemente:

-¿Me amas, Viskovitz?

A aquella pregunta yo respondía callando.

Entre otras cosas, porque nunca se puede estar seguro de que la pregunta sea realmente ésa. Si quien te la hace es una morsa o un pulpo, la puedes descartar por el contexto; pero, aunque quien te hable sea la madre de tus hijos, te conviene no comprometerte con una respuesta concreta, porque si se ha apareado contigo es que viene de otro banco, y para ella “amor” significará seguramente alguna otra cosa, como “rascar la vejiga natatoria” o qué sé yo. De la misma forma, si te pide que se la rasques, puede que en realidad quiera mucho más de ti, y te conviene no contraer obligaciones.
Tomemos por ejemplo a mi primera mujer. Lara. Venía de otro atolón y cuando la conocí no entendía ni siquiera si le decía “sardina”. Así que tuve que enseñárselo todo desde el principio, a partir de conceptos como “bueno” y “malo”, “pez” y “crustáceo”. Después de lo cual proseguí hasta llegar a las más recientes formas idiomáticas y a las expresiones arcaicas que conservan cierto valor poético. Un día, tras un año de matrimonio, sólo por conversar un poco, comenté:

-En nuestro banco hay un pez, un tal Zucotic, que se marea, ¿te lo imaginas?

Y ella:

-¿Clases de yoga? No, no creo que te vayan bien.

Perplejo, intenté entonces cambiar de tema y aventuré un anodino:

-Hace fresquito esta noche, querida.

Y ella:

-¿Caviar? No, estoy en contra del aborto.

Entonces comprendí que toda nuestra historia de amor había sido un malentendido: me expliqué todas aquellas miradas cargadas de odio y aquellas otras de repentino amor, y aquella extraña historia del abuelo fugado de una lata de sardinas. Decidí que lo mejor era separarnos y, para evitar malentendidos, cambié de mar.
Después fui pescado y acabé en un acuario. Sólo allí empezaron a ir mejor las cosas. Allí conocí a mi última mujer, Ljuba, la más comprensiva de todas mis compañeras, la menos ambigua. Al principio también tuvimos nuestras dificultades: su perfecta belleza me hacía sentir un poco inseguro, me azoraba. Después, gracias también a su paciencia, lo superamos: hemos desarrollado nuestro perfecto código de comunicación, hecho de pequeños gestos y prolongados silencios.
Recuerdo el día en que me abrió su alma. Me había acercado a ella con una pirueta, como diciendo:

-Te acaricio con la mente, ¿qué profundo hechizo me une a ti? Me demoro en tu hadada piel, descubro en tu perfil atunado el infinito secreto de la dulzura.

Ella me había respondido con un gesto desganado e imperceptible de la cola, que podía querer decir muchas cosas, pero que yo interpreté como:

-No titubees nunca, amor, mi existencia no estima distraerse con la paz, sino que prefiere la avidez sexual y sentirse libre de toda obligación.

Entonces yo, cosa insólita para un pez, la besé.
Desde aquel día, desde que comprendí que no era más que una plantilla de cartón, nuestra relación es más serena, la comunicación menos laboriosa y el sexo fantástico.

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Date:2004-12-20 12:53
Subject:Monstruo perfecto.
Security:Public
Mood:Shock literario

Ahí lo tienen, fotografiado por Mr. Henri Cartier-Bresson, en Nueva Orleans, allá por 1947.

Truman Capote, naturalmente

Anagrama acaba de editar sus Cuentos Completos, y yo los llevo desde hace tres días en la mochila. No puedo articular palabra, amigos. No hago más que acariciar la foto de la cubierta con dedos temblorosos. Leo un par de páginas y vuelvo a cerrar el libro, para tocar otra vez la fotografía y recobrar el aliento.

Otro día, mañana, les hablaré de él, de sus libros y de su vida. Hoy no, que todavía estoy temblando.

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Date:2004-12-12 00:24
Subject:Nonsense
Security:Public
Mood: complacent

Tengo algo que enseñarles, extraído de A Book of Nonsense, libro de poemas del muy nombrado en estas páginas Mervyn Peake. Acaba de llegarme vía www.bookcrossing.com, que Yaveh les dé hijos fuertes y terneras lustrosas. Es un enjambre de maravillas y yo debo compartirlas con ustedes, Ociosos Lectores. Ah, por cierto, viene prologado por Maeve Gilmore, paciente esposa del señor Peake.

Yo no sé a qué está esperando Nick Cave para currarse una canción con esto. Una con música festiva y ominosa a la par, que no está reñido. Tampoco sé a qué está esperando Neil Gaiman, ya que estamos.


I
There lived a dwarf in Battersea
(O lend me a tanner!)
There lived a dwarf in Battersea
Whose hands were white in leprosy
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

II
At dead of night he crept to see
(O lend me a tanner!)
At dead of night he crept to see
What he could see at 163!
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

III
And there he saw a maiden fair
(O lend me a tanner!)
And there he saw a maiden fair
With tawny eyes and tawny hair
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

IV
Then through the letter-box he crept
(O lend me a tanner!)
Then through the letter-box he crept
To where the golden lady slept
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

V
He gave a most disgusting croak
(O lend me a tanner!)
He gave a most disgusting croak
At which the sleeping one awoke
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

VI
The dwarf hissed through his pointed teeth
(O lend me a tanner!)
The dwarf hissed through his pointed teeth
And drew a skewer from its sheath
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

VII
But look! A creature high above
(O lend me a tanner!)
But see! A creature high above
Has singed the yellow wall with love!
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

VIII
And like the story tales of yore
(O lend me a tanner!)
And like the story tales of yore
This creature leaps upon the floor
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

IX
O he came sailing through the air
(O lend me a tanner!)
O he came sailing through the air
For what man dareth he will dare
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

X
His hair was dark his lips were fat
(O lend me a tanner!)
His hair was dark his lips were fat
He wore a grenny yellow hat
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

XI
He thrust a paintbrush through the dwarf
(O lend me a tanner!)
He thrust a paintbrush through the dwarf
And shouted with a grisly larf...
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

XII
'Get in this tin of linseed oil!'
(O lend me a tanner!)
'Get in this tin of linseed oil!
Before I put it on to boil!'
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

XIII
The dwarf turns white but did as bid
(O lend me a tanner!)
The dwarf turns white but did as bid
And then they fastened down the lid
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

XIV
They danced a tango up and down
(O lend me a tanner!)
They danced a tango up and down
Until the yellow dwarf went brown
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

XV
Until the yellow dwarf went black
(O lend me a tanner!)
Until the yellow dwarf went black
And then they laid him to his back
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

XVI
Until the yellow dwarf went red
(O lend me a tanner!)
Until the yellow dwarf went red
And they stood him on his head!
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

XVII
And set him down the Thames afloat
(O lend me a tanner!)
And set him down the Thames afloat
Within a papier-mâché boat
(Sing you O to me O)
And the river rolls away.

XVIII
So one and all beware who wish
(O lend me a tanner!)
So one and all beware who wish
Within the sacred pool to fish!
(Sing you O to me O)
And the river runs away.

XIX
And all beware who wish to see
(O lend me a tanner!)
And all beware who hope to see
The golden light of 163
(Sing you O to me O)
And the river rolls away!

XX
There lived a dwarf in Battersea
(O lend me a tanner!)
There lived a dwarf in Battersea
But he has now passed over see
And where is he? O don't ask me!
(Sing you O to me O)
And the river rolls away
A way
And the river rolls away.

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Date:2004-12-05 20:00
Subject:Mundo metáfora
Security:Public
Mood:Domingo

Sencilla perfección del amigo I.nk, a quien recordarán de entradas anteriores: quiere escribir un ensayo sobre la metáfora, cuyo título será Esto es eso.

Hay un ideograma en el juego del mah-jong que significa "usted atinó" o "usted acertó a la cabeza". Lo mencionan en Dragón Rojo, la novela de Thomas Harris.
Esto es eso. Usted atinó, amigo I.nk. Usted acertó a la cabeza.

[Ps. para los que han leído la actualización anterior: merced a los buenos servicios de la señorita Locusta, mañana espero entrar en posesión de un (1) ejemplar de Eres una bestia, Viskovitz. Deséenme suerte. Ya les contaré.]

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Date:2004-11-29 23:01
Subject:Eres una bestia, Viskovitz
Security:Public
Mood:Frío

Hoy tocan actualizaciones literarias, amigos. El presente cuento está extraído del libro Eres una bestia, Viskovitz, escrito por un tal Alessandro Boffa, editado por el Círculo de Lectores y, posteriormente, por Lumen. Los mismos amigos que, años ha, me prestaron Gormenghast, insistieron para que leyera esta pequeña y divertida joya. No me lo compré en su día y aún lo estoy lamentando: en las librerías me dicen que está agotado en editorial, que busque por ahí a ver si alguna otra tienda de libros no devolvió en su día todos los ejemplares y mantienen alguno en stock. Snif. Vosotros, que me leéis... participad conmigo en la búsqueda! Os lo ruego, en nombre de todo lo escurrido y desaparecido!

Para los que nunca hayan oído hablar del libro, un brevísimo resumen. Consta de unas cuantas historias, muchas, protagonizadas por animales. El héroe (o el desdichado) se llama siempre Viskovitz y siempre anda metido en problemas. Sus amigos, hermanos o compañeros se llaman siempre Zucotic, Petrovic y López. Y siempre aparece alguna hembra de lirón, rata, delfín o gacela, que se llama Ljuba. Dicho lo cual, os dejo directamente con el amigo Visko. Disfrutadlo.
**


ES COMO PARA COGERTE CON PINZAS, VISKOVITZ

Nacer no es nunca una experiencia agradable, pero para nosotros fue un cuarto de hora horrible. Tras habernos parido bruscamente, mamá nos miró con repugnancia y empezó por decir:

-¡Malditos monstruos, obras del demonio, criaturas infames!

Luego, elevando los quelíceros al cielo, prosiguió:

-¡Maldice, oh Todopoderoso, a esta indigna prole, y maldice su simiente, libra al universo de su obscena existencia y que el Maligno se apiade de ellos!

No es exactamente el tipo de ánimo que te esperas de una madre. De una mamá te esperas alguna arácnea forma de afecto, te esperas que te lleve a caballito, como hacen las mamás de los diablos escorpiones pequeños; esperas que te dé una educación. No que te escupa y desaparezca para siempre entre una nube de arena, dejándote con el postabdomen friéndose en medio del desierto.
Su sentido de la familia era tan escaso que ni siquiera nos dio nombres. Nos dejó solamente apellidos: Viskovitz, Zucotic, Petrovic y López.
No es de extrañar que, a pesar de ser hermanos, no nos sintiésemos realmente como tales, que decidiésemos enseguida disociar nuestros destinos y orientar nuestros apéndices en direcciones opuestas. Petrovic se dirigió al norte, López al sur y Zucotic hacia el este. Yo, Viskovitz, seguí la trayectoria del sol y me moví hacia occidente, a la conquista del Oeste.
Y de camino me preguntaba:

-¿Cómo me las arreglaré en un mundo tan competitivo sin tener familia, sin educación?

Mamá nos había parido en pleno desierto de Mojave, uno de los lugares más tórridos y secos de la América septentrional. La temperatura superficial superaba los setenta grados, y la humedad relativa se aproximaba a cero. Un sitio donde no puedes permitirte lágrimas.
De repente, los sensores de mis ocho patas captaron las vibraciones de un gigantesco animal que se movía hacia mí y que probablemente quería mi muerte.
Es una pena que me haya llegado ya el fin, me dije, qué lástima que mi nacimiento haya sido sólo una pérdida de tiempo. Los arácnidos no somos unos llorones como los mamíferos, pero la verdad es que mi primera reacción fue buscar el regazo de una mamá inexistente y ponerme a gimotear. Intenté esfumarme. Pero algo iba mal. Las patas, en lugar de seguir las órdenes de los ganglios cerebrales, conducían mi trasero exactamente en la dirección opuesta que yo deseaba, hacia el suicidio. ¿Cómo era posible que fuese tan torpe? Fui a dar de narices con aquel monstruo, y allí, consternado, vi cómo mi cuerpecito realizaba una serie de gestos rapidísimos, sobre los que no tenía ningún tipo de control. Al final el escarabajo yacía por tierra, con mi cola clavada en el cráneo, paralizado por el veneno. Movía todavía las antenas, pero yo había empezado ya a sorberle la linfa, a devorarle los apéndices.
Pero entonces, ¿quién era yo? La respuesta es obvia: un depredador, una alimaña programada para matar. Con un estremecimiento de terror, me di cuenta de que no tenía ningún poder sobre aquellas descargas de reflejos condicionados, sobre aquel instinto salvaje. ¿Era un monstruo?
Dos días después, mientras todavía estaba acabando de despulpar aquella presa, recibí la visita de otro escorpión, un adonis de aspecto insolente y por lo menos cinco centímetros de largo.

-No me gusta que se cace en mi territorio, mocoso -silbó-. Deja el escarabajo y lárgate.

En aquellos días había crecido considerablemente, pero no lo bastante como para poderme permitir ser descortés con un tipo como aquél. Era una de esas situaciones en las que no queda otro remedio que meter la cola entre las patas y bajar los palpos.
Quise decir:

-Perdone, señor, he nacido hace poco y no sabía que éste fuera su territorio, le pido una vez más excusas.

Pero la voz que se elevó de mis peines sonó en realidad así:

-No me gusta que me hablen en ese tono, extranjero. Veamos si tu cola es tan rápida como tu lengua.

Una vez más vi que mi propio cuerpo me desobedecía, y, consternado, me vi avanzar con las quelas oscilando y la cola amartillada, en posición de combate. Con los ocelos laterales vi que un grupo de termitas se reunía a nuestro alrededor para presenciar el duelo. ¿Qué podía hacer? Nada, sólo quedarme mirando, como aquellos peones, y confiar en que mis instintos supiesen lo que se hacían. Mi adversario se movió primero, pero su cola estaba todavía en el aire, a mitad de camino, cuando la mía ya descargaba su veneno.

-Llegarás lejos, chico -dijo entre estertores de agonía el vencido-. ¿Cómo te llaman?

-Mi nombre es Viskovitz -bufé.

Dejé aquel cadáver a los necrófagos, me lustré la cola e, instintivamente, me grabé una muesca en el primer somito. Caray, Viskovitz, me dije, caray.
Aquel duelo no fue más que el primero de una larga serie: cada vez que un escorpión demasiado petulante proclamaba ser el amo del territorio que yo pisaba, mi cola decidía indefectiblemente lo contrario. Todo aquel inútil derramamiento de linfa no habría sido necesario si yo hubiera sido un tipo sedentario, pero las mías eran las patas de un nómada solitario, y no podía hacer otra cosa que ir a donde me llevaran. Hasta que nadie osó interponerse en mi camino, y un día oí cómo un animal provisto también de quelas, que observaba a una prudente distancia, decía:

-Mira, hijo mío, aquél es Viskovitz, ¡la cola más rápida del Oeste!

La población de las dunas empezó a acudir a mí para enderezar entuertos y dirimir disputas, y había quien hubiera pagado cualquier precio, en presas o en territorio, para contar con mis favores. Pero lo que yo más deseaba era poner mi cola al servicio de la justicia, y así, cuando los honrados hermanos Earp me pidieron ayuda para proteger su pedacito de territorio de la ambición de los riquísimos y prepotentes hermanos Ewing, me puse de su parte de buen grado. En una hazaña que ya se ha hecho famosa, tras haber eliminado uno tras otro a sus sicarios, me enfrenté a los hermanos Ewing cerca de Boot Hill y los maté a los cuatro simultáneamente con un solo golpe de quelíceros, cola y mandíbulas. Si hubiera terminado así, sería una empresa de la que sentirse orgulloso. Pero cuando los cuatro hermanos Earp, radiantes de alegría por aquella victoria, vinieron a mi encuentro para darme las gracias... bueno, los maté también a ellos de un solo golpe de quelíceros, cola y mandíbulas.
Con el corazón desgarrado, les vi morir, y uno de ellos me dijo:

-Tú no puedes hacer nada, skorpio, es tu forma de ser, eres un paruroctonus maesanensis, una tosca forma de vida que ha sobrevivido sólo gracias a la velocidad de sus reflejos asesinos. No serías tan rápido si pudieses razonar acerca de lo que haces. Basta un nada, una vibración dentro de tu circunferencia crítica, y ¡zas!, tus obtusos reflejos golpean. Es la locura de este ecosistema, que produce máquinas tan incontrolables y estúpidas como tú, Viskovitz.

Luego era realmente cierto. Era un extraño dentro de mi propio cuerpo, impotente ante los automatismos de mi primitivo sistema nervioso. Exudé una lágrima y maldije mi suerte. Había acabado por comprender que el único servicio que podía prestar a mi gente era mantenerme alejado. Por eso Dios Nuestro Señor me había puesto en el desierto: para que hiciese el menor daño posible a sus criaturas.
Pero muy pronto alcancé la madurez sexual, y las patas empezaron a llevarme allá donde más alta era la concentración de feromonas femeninas. Un día encontré gran cantidad en el entorno de una escorpioncilla rosada llamada Lara, que tenía el preabdomen convexo y el telson piriforme. Al verme indeciso, quiso tranquilizarme:

-No tengas miedo, Visko, las feromonas sexuales inhiben el instinto depredador -rió.

Así pues, me fui acercando hasta casi tocarla. Por primera vez, entraba en mi circunferencia crítica un ser vivo y continuaba estándolo. Por primera vez, sentía el aliento de otro arácnido, el calor de su metabolismo. ¡Era un milagro, mi instinto asesino había sido domesticado por la belleza y el amor! Sentí la necesidad de comunicarle toda la emoción de mi alma, toda la ternura de mis sentimientos, pero lo único que conseguí expresar fue una burda y breve descarga de reflejos copulatorios, que además no dieron en el blanco.

-Lo siento, es evidente que en esta materia soy menos preciso que con la cola -farfullé.

-Son cosas que pasan, los escorpiones somos artrópodos más bien toscos, ya verás como con el tiempo nos entenderemos mejor.

-¿Con el tiempo? ¿Y que pasaría si la atracción sexual disminuyera? Podría volver el reflejo asesino.

-No disminuirá, ya lo verás. Y además, no creo que ese reflejo asesino sea algo que el psicoanálisis no pueda curar. Quiero vivir contigo, Visko, criar a tus hijos y envejecer a tu lado.

Por un instante vi mi vida bajo aquella nueva luz. Sería un padre de familia responsable, sentaría la cola de una vez y viviría en armonía con la comunidad. Los domingos asistiría a los oficios religiosos, sin asesinar a nadie durante el sermón, y Dios me bendeciría.

-De acuerdo, Lara. Hagámoslo. ¿Lara?

Pensé que se había quedado dormida. Sólo más tarde me di cuenta de que tenía mi aguijón hundido en su cráneo. Nuestra relación no había superado la prueba del tiempo. Considerándolo un gesto obligado, llevé el cadáver a su familia y busqué en mi yermo vocabulario algunas palabras de aflicción y de excusa, pero lo único que conseguí hacer fue matar cruelmente a sus padres y violar a su hermana. Realmente la vida social no estaba hecha para mí.
Aquel incidente no fue más que el primer desengaño de mi tormentosa vida sentimental, marcada por el fracaso de cualquier intento de mantener una relación afectiva estable, de construir una familia. Una y otra vez se repetía el mismo guión. Siempre llegaba el día en que, al volver de la caza, encontraba a mis seres queridos asesinados por algún bandido. Entonces, como es costumbre hacer en el Oeste, juraba venganza sobre su tumba y me ponía en marcha tras las huellas de los asesinos. Pero aquellas huellas siempre se cerraban sobre su propio círculo, llevaban a mí, el bandido era siempre yo, siempre yo el sanguinario verdugo. Ante la evidencia de mis delitos, buscaba en vano la venganza levantando la cola sobre mi propia cabeza: la palabra "suicidio" no formaba parte de mi vocabulario genético. Mi reflejo asesino se burlaba de mí. ¿Quién podía poner fin a aquellos horrores y hacer justicia?

Los escorpiones somos animales terminales en la cadena alimentaria, por lo que no podía esperar que me matara ningún depredador. Sólo una cola más rápida que la mía podía castigarme por mis pecados. Por fortuna, a raíz de los crímenes, los estupros y las carnicerías que continuaba cometiendo, se había puesto un alto precio a mi cabeza, y empezaban a aparecer los primeros asesinos a sueldo: las mejores colas de la zona se reunían formando cuadrillas de vigilancia e intentaban darme caza. Día tras día, mientras les fracturaba el cráneo, no perdía la esperanza de que me retara alguno verdaderamente avezado. Quizá alguno de mis hermanos, o incluso aquel padre al que nunca había conocido y que, violando a mi madre, había dado inicio a aquella maldición. Pero fue un perfil bien distinto el que vi aparecer un día por el horizonte.

Era negra como el veneno, llameante como el odio, bella como la muerte.

Bajó por la duna, silenciosa como un espejismo, desmadejándose como una odalisca, y se acercó amblando los tarsos y flexionando los escudos, con la majestad de una reina del desierto, con la malicia de una bruja carnívora. Se detuvo a cinco cuerpos de mí, apoyó sobre los tarsos los peines de los palpos y clavó en mí cuatro de sus ojos de langosta.

-No te engañes -silbó-. Estoy aquí para matarte.

Su olor me aturdía, me desarmaba, bloqueaba todos mis reflejos de defensa. Su subyugadora malicia me paralizaba como el veneno que inmoviliza a la presa antes de dar el golpe de gracia. Por fin había encontrado aquello que buscaba: mi derrota. Había llegado el momento de aceptar con gratitud el fin. Y, sin embargo, nunca había sido tan fuerte el deseo de vivir, nunca había tenido tanto sentido la existencia como en aquellos instantes. Y además, ¿qué utilidad tendría mi muerte, si sobrevivía aquella seductora diabólica, aquella máquina de exterminio aún más mortífera que yo?
Aquel pensamiento me proporcionó la furia necesaria para amartillar la cola y adoptar la posición de combate.
Permanecimos inmóviles observándonos fijamente, con mirada glacial y totalmente vacía, nuestros cuerpos entregados por entero al único poder que conocían, la ley de la cola, la única ley del Oeste. Siguió un largo silencio, sólo roto por el rumor de las patas de arañas, ácaros e insectos que se congregaban formando un círculo a nuestro alrededor, para seguir aquel rito tan antiguo como el desierto. El viento silbaba con un sonido siniestramente similar al de un degüello, un canto de muerte.
Entonces se produjo la vibración que esperaban nuestros reflejos asesinos.
Nuestros cuerpos se abalanzaron el uno contra el otro y... observamos pasmados cómo se acariciaban, se buscaban, se fundían en un abrazo tierno y explosivo.
Al final la más azorada era la depredadora.

-Nunca había sido humillada de esta forma, jamás me había sucedido... Te odio, Viskovitz.

-Tampoco tú me eres simpática, pero puedes llamarme Visko.

-Yo... soy Ljuba -dijo con un sonido sibilante.

Durante las horas, durante los días que siguieron, aquel duelo se repitió en numerosas ocasiones, siempre con el mismo resultado de paridad. La victoria estaba destinada a quien primero se cansase del otro. Ljuba estaba convencida de que le sucedería a ella, y no dejaba de echárseme encima para demostrármelo, hasta el punto de hacerme sentir bastante harto de ella; y entonces acababa por golpearla con la cola, aunque con tan poca energía que parecía una caricia. Seguimos así algunas semanas, hasta que un día le dije:

-Ljuba, está claro que entre nosotros existe una primitiva y tosca forma de pasión y que ninguno de los dos quiere ver muerto al otro. Por tanto, lo mejor para ambos será que nos separemos antes de que alguno salga realmente malparado.

-Creo que tienes razón, pero, ¿y los pequeños?

-¿Los pequeños? A ésos será mejor matarlos enseguida después del parto.

Ljuba parió una niñita negra y malvada como ella y un varoncito con la colita vivaz idéntico a mí. Habrá sido por aquel parecido, o quizá por algo relacionado con el olor, pero lo cierto es que no fui capaz de hacer caer la cola sobre ellos: cada vez que me disponía a matarlos, una descarga de reflejos involuntarios me forzaba a llevarlos a caballito, cantarles viejas baladas y preocuparme por su educación.
Todos los días, al amanecer, cuando veía a Ljuba enterrar a los pequeños bajo la arena para que conservaran la humedad, sentía horror. La primera vez que se pusieran a lloriquear, probablemente los mataríamos. Y si nosotros los defraudábamos, serían ellos quienes nos matarían. Tarde o temprano volaría alguna cola.

Todas las noches, al volver a casa de la caza con el corazón en un puño, me esperaba lo peor. En cambio, otras veces me sorprendía a mí mismo deseándolo, invocando la catástrofe.
Pero día tras día, un mes tras otro, la vida continuaba tranquila. Los pequeños seguían creciendo sanos y asesinando a sus compañeros de colegio, Ljuba y yo seguíamos adorándonos y haciendo auténticas escabechinas entre nuestros vecinos.
Todo seguía en armonía y no había forma de escapar a aquella intolerable, siniestra felicidad.
**

Para echar un ojo a otros relatos de Eres una bestia, Viskovitz, podéis pasaros por el siguiente link:
http://www.alu.us.es/j/javescinf/algomas/viskovitz.html

No estoy segura de cómo va la cosa de los derechos de autor. Que le quede claro al señor Boffa (y a sus sin duda astutos y malévolos abogados y representantes) que mi intención al transcribir todo su relato no es lucrativa. Sólo pretendo encontrar ese maldito libro, comprarlo y empezar a prestarlo y recomendarlo fervientemente a quieres me rodean.

Que Yaveh, el compasivo, el misericordioso, bendiga a Mg.t y a Jm.t, cuyas recomendaciones y préstamos tan feliz me han hecho siempre. Y que les envíe una plaga de langosta y otra de champán.

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Date:2004-11-29 13:41
Subject:Un poema de Alfred Prunescualo
Security:Public
Mood:Mourning

"-Abeja reina -dijo-, mírame si puedes a través de tus gafas nocturnas. No debería ser tan terrible para alguien que se ha alimentado de horrores. Ahora, escucha... -Los ojos de Irma ya comenzaban a cerrarse-. Creo que la canción dice así. La titulé El caballo huesudo.

¡Ven, chasquea el cúbito y tañe la tibia
como un juglar para mí!
Oh, caballo huesudo, el futuro flota
como suero en un mar de frenesí.

Los botones de oro y los verdes prados
ya no te deleitan.
Las tónicas tempestades saltan y chorrean
a través de tu blanca pelvis por siempre jamás
.

Alfred e Irma Prunescualo

-¿Te gusta, Irma?
Su hermana asintió con un cabeceo soñoliento.

Venga, bate los omoplatos y crispa
la pálida pagoda de tu espina dorsal.
Liberado del eterno escozor de la vida,
¿quién del yodo necesita?

El caballo huesudo se incorporó de improviso
y con bíblica vanidad sacudió sus costillas.
Me temo que lo miré remiso,
como queriendo salvar su pellejo...

Pero no tenía pellejo... sólo...


En este punto, el doctor, que había olvidado lo que seguía, volvió sus ojos una vez más a su hermana Irma: dormía como un tronco".
**

Ahí lo tienen. Después de todos estos años de mordernos los nudillos y hacer girar los impacientes ojos en las órbitas.Gormenghast, el segundo libro de la trilogía de Mervyn Peake, por fin traducido y editado. La espera ha valido la pena, pueden creerme. No sé qué hacen que no están corriendo ya a su librería favorita. En nombre de todo lo vertiginoso, corran, corran!

En memoria de F., mi única, mi tormento.

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Date:2004-11-22 21:23
Subject:El vino
Security:Public

Beber es un acto que realizan las razas de linaje antiguo.

Cuando se hace buen uso del vino, es salud y medicina. El vino aumenta la fuerza, exalta el sentido genético, estimula el sistema nervioso, rinde fácil la elocuencia, empuja a la benevolencia, al perdón y al heroísmo.

El vino desarrolla la fantasía, aumenta la alegría, hace lúcida la memoria, aleja la melancolía, concilia el sueño, conforta la vejez y da aquel sentido de euforia por donde la vida pasa suave, leve y tranquila.

**
Está escrito en una tabla de arcilla en el café Caracol. Ya tenía ganas de ponerlo aquí. Me gusta especialmente la última frase.
Salud.

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Date:2004-10-24 01:40
Subject:Something stupid
Security:Public
Mood:Psé

Un amigo me cuenta lo siguiente:

Fnm> acabo de ver un anuncio genial
Fnm> en mpg
Fnm> un niño le dice a su madre
Fnm> mañana tengo que ir disfrazado de castor
Fnm> de qué?
Fnm> de castor
Fnm> la madre se pasa la noche haciéndole el traje de castor al niño
Fnm> dientes y cola incluidos
Fnm> se lo pone
Fnm> lo mete al coche para ir al cole
Fnm> y de la que va en el coche
Fnm> el niño empieza a cantar
Fnm> -vamos a belén
Fnm> -vamos castores a belén
Fnm> y se ve el coche pegando un frenazo....

Y yo se lo dedico a maese albretch, que sé que le gustan estas cosas.

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Date:2004-09-23 22:12
Subject:¿No he de verte otra vez más que fuera del tiempo?
Security:Public
Mood:Heureuse, bien sûr

La rue assourdissante autour de moi hurlait.
Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,
Una femme passa, d'une main fastueuse
Soulevant, balançant le feston et l'ourlet;

Agile et noble, avec sa jambe de statue.
Moi, je buvais, crispé comme un extravagant,
Dans son oeil, ciel livide où germe l'ouragan,
La douceur qui fascine et le plaisir qui tue.

Un éclair... puis la nuit! -Fugitive beauté
Don le regard m'a fait soudainement renaître,
Ne te verrai-je plus que dans l'eternité?

Ailleurs, bien loin d'ici! trop tard! jamais peut-être!
Car j'ignore où tu fuis, tu ne sais où je vais,
Ô toi que j'eusse aimée, ô toi qui le savais!

**
La traducción, para otro día. Seguramente lo han leído ya en alguna parte. Lo escribió Charles Baudelaire, lo tituló "A une passante", y yo lo escribo hoy porque, amigos, qué bello ha sido el día. Hemos bebido vino y hemos brindado por la cándida adolescencia y por otras cosas. Hacía sol, y había muchos árboles: fresnos (creo) y bambúes (con seguridad); y he tocado el hocico, el cuello y la crin de unos hermosos caballos. Me he acordado de algunos de los que leen este diario, y también de algunos otros que ni siquiera lo conocen. Y el francés es un idioma dulce y solemne para la boca, como brindar con ese vino.

Oh, muy lejos de aquí, tarde ya, ¡tal vez nunca!
Yo no sé a dónde huyes, tú no sabes dónde voy,
¡Oh, tú, a quien yo hubiese amado; tú, que lo sabías!.

Más o menos. He aprobado Tercera Lengua: el francés y su literatura. Por si a alguien le quedaba alguna duda. Parbleu!

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Date:2004-08-26 00:03
Subject:Oh, my God! It's ALIVE!
Security:Public

Pues eso, que estoy viva. Que el mundo lo sepa. Pero, como dentro de semana y media tengo el examen, ni me conecto, ni contesto al móvil, ni bailo claqué en las escaleras del Radio City Music Hall. Todavía.
Volveré. Hasta entonces, tengan cuidado ahí fuera, no me cansaré de decirlo.

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Date:2004-08-10 17:01
Subject:Saca la lengua
Security:Public
Mood:Heureuse

"El historiador griego Herodoto refiere que el faraón egipcio Psamético I, en el siglo VII a.C., se propuso averiguar cuál había sido la lengua originaria de la humanidad. Por orden regia, se separó de sus padres a dos niños muy pequeños y se les confió al cuidado de un pastor mudo que había recibido instrucciones para criarlos en total aislamiento de las demás personas. El pastor debería tomar nota de la primera palabra que los niños pronunciasen; incontaminados por el idioma de sus mayores -razonaba Psamético- empezarían a hablar en la lengua pura o primigenia, de la que se derivaban todas las otras. El primer vocablo inteligible que los niños pronunciaron fue bekos, que significaba pan en la antigua lengua frigia. Así que, sostenía Psamético, la lengua original de la humanidad es el frigio".
**
Esto nos lo cuenta el señor Derek Bickerton en el libro Lecturas de lingüística, que edita Cátedra. Desgraciadamente, concluye diciendo algo tal que: "esta simpática anécdota, de la que se han reído generaciones y generaciones de estudiantes serios de lingüística, carece por completo de rigor: Psamético pecó de superoptimista, y en casos similares de abusos contra la infancia, lo que suele encontrarse es la carencia total de lenguaje". Ntchs.

Leyendo esta historia me he acordado de mi amiga M.ym, que es otra de esas personas entregadas a la filología y sus desvelos. Mi amiga M.ym tuvo un niño, por esas cosas de la vida, y pensó que sería buena idea dirigirse a él en correcto latín, además de hacerlo (que tampoco era cuestión de joderle la existencia al chiquillo) en correcto castellano. Por ahorrarle al muchacho el engorroso estudio de las declinaciones a esa edad en la que apetece tan poco hacerlo y, naturalmente, para averiguar si es cierto que la lengua guía al pensamiento. O porque andaba ociosa, vaya uno a saber.

El experimento fue abortado a los tres días por el indignado marido de mi amiga M.ym, padre de la criatura, que proclamó a voz en grito la superioridad del griego clásico como lengua para educar infantes y que llegó a proponer que se contemplase el sánscrito como opción. Él también es un devoto estudioso de los sistemas de signos, naturalmente.
No hubo acuerdo. La criatura se educa en castellano standard, y seguramente acabe aprendiendo inglés en el colegio, como todo hijo de vecino. Pero mi amiga M.ym (que toca el violonchelo de forma espectacular) se consuela pensando que lo apuntará a clases de música en cuanto el crío pueda sujetar un instrumento más pesado que el triángulo. El padre del chico está conforme, porque la música, al fin y al cabo, no deja de ser otro sistema de signos.

Ojalá los dos estén rompiendo clandestinamente el pacto, y enseñando secretamente al crío a distinguir un gerundio de un gerundivo o a conjugar un aoristo. Sería harto bello.

Les dejo, tengo un passé composé que repasar. Sí, he vuelto a estudiar francés. Je suis très heureuse. Vaya que sí.

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Date:2004-07-28 05:43
Subject:¿Quién puede matar a un niño?
Security:Public
Mood:Estupefacta

Mi amigo I.nk me cuenta, vía IRC, una historia breve pero fascinante. Pasen y pásmense.

**
-I.nk> el otro día vi en casa de un amigo un poster que puede que te gustase ver.
-atrocidad> De qué?
-I.nk> estaba en el antiguo cuarto de juegos infantil...
-I.nk> era un dibujo de unos niños jugando, con globos de colores, todo muy esquemático, como recortes de cartulina
-atrocidad> ¿Y por qué me gustaría?
-I.nk> y salían unas frases del tipo: Si tu hijo te pregunta; respóndele. Si tu hijo quiere abrazarte: abrázale"
-atrocidad> Dios santo.
-atrocidad> Ya veo.
-I.nk> por la letra pequeña.
-I.nk> decía, abajo, casi ilegible:
-I.nk> Filium: Asociación Interdisciplinar para el estudio y prevención del filicidio.
-atrocidad> Dios santo!
**

Gracias, amigo I.nk. Ahora soy mucho más feliz. Existe el filicidio, y hay una asociación interdisciplinar para su estudio y prevención. Hosanna!

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Date:2004-07-24 21:01
Subject:Resérveme un roble para cuatro, por favor
Security:Public

Tal día como hoy, hace un año, me levanté de la manta que habíamos extendido sobre la hierba y dije: "Ahora mismo vuelvo, esperad un momento". Y caminé hasta el roble más cercano, me incliné con elegancia y vomité no menos de cuatro litros de sidra. Acabado el ritual, me limpié la boca y volví tambaleándome a la manta. Y hubo gran regocijo.
Hoy toca la conmemoración. Deseadme suerte (y un roble que no haya sido usado ya).

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Date:2004-07-24 03:23
Subject:Protocolo, etiqueta y otras delicadezas
Security:Public
Mood:Reflexionando

Lo que son las cosas. Estaba yo tan tranquila con mi journal, sin meterme con nadie, cuando se me planta delante un amigo picajoso y me acusa de faltar gravemente a la etiqueta. A la etiqueta journalera, se entiende.

Me explico: ocurre que un montón de gente me ha añadido como amiga en sus diarios. Ocurre también que yo sólo añadí de amigo a chatarra, porque coincidió que ambos estábamos probando las opciones del journal al mismo tiempo. Parece ser que la etiqueta journalera dictamina que hay que añadir como amigo a la gente que te ha añadido a ti. Fijándome mejor en los journals que conozco, observo que es cierto, que así funcionan la mayoría.
Pues bien, en circunstancias normales, me habría pasado esa regla no escrita por donde me la estaba pasando hasta que me la hicieron notar. Yo no he pedido a nadie que me incluya en su lista de amigos, y tampoco tenía intención de incluir a nadie en la mía, exceptuado el experimento de añadir a chatarra para comprobar si todo funcionaba como debía. No le veo el interés o la utilidad al asunto. Si escribo algo en este diario, entiendo yo, es porque no me importa que lo lea el que ande ocioso y tenga ganas. Lo que no quiera que leáis, amigos, lo escribiré en otra parte o no lo escribiré.

Aquí tendría que terminar esta entrada, pero resulta que me lo he pensado mejor. Querido chatarra, sales de mi lista de amigos. Queridos lectores, mi lista de amigos va a permanecer vacía en lo sucesivo. Asuman que soy maniática y bastante lotech, y que no me apetece andar pendiente de esas cuestiones protocolarias. Quien considere que la norma es correcta y que esto de los friends ha de ser recíproco, no tiene más que sacarme de su lista. Sin rencores. Y a partir de este mismo momento, uso la opción de seguridad Only friends para ocultar alguna entrada previa que ahora me avergüenza haber dado a leer tan alegremente. Y para futuras entradas del mismo cariz, que calculo que habrán de caer unas cuantas, porque escribir algunas cosas me sienta bien y me relaja cuando me ha dado un satán.

Todos contentos, espero. Pero como nunca se sabe, me disculpo de antemano con chatarra, recién expulsado de mi inexistente material SóloParaAmigos, y con sepulcravo, que sin perder el humor ni los modales, me hizo notar la pifia diplomática que estaba cometiendo sin saberlo.
Y ahora, a escribir una larguísima entrada que ustedes nunca verán. Jo-jo.

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Date:2004-07-20 16:51
Subject:Perfecto y amistoso
Security:Public
Mood:Calculando

Soy de letras. Todas las cosas abstractas que tienen que ver con los números, los volúmenes o la situación de las cosas en el espacio, por poner ejemplos cotidianos, hay que explicármelas un par de veces. No es que las entienda entonces, a la segunda o a la tercera: es que no llego a entenderlas nunca del todo, y el amigo versado en esas artes arcanas se cansa de intentarlo. Pero mi fascinación por esas materias etéreas es constante, y cuando no encuentro una explicación sencilla para lo que no entiendo, me conformo de buen grado con quedarme en el estado de contemplación estupefacta del planteamiento.
En resumidas cuentas, que me gustan las matemáticas aunque no las entienda. Mi amigo F.nm dijo una vez: "está ahí, existe y es perfecta, como las matemáticas". A él va dedicado lo que sigue.

**
*Se dice de un número que es perfecto cuando la suma de sus divisores propios es igual al número.

Los primeros números perfectos son: 6, 28, 496, 8128, 33550336, 8589869056. Todos los números perfectos terminan en 6 o en 8, pero no se van alternando indefinidamente.

Euclides descubrió que los números perfectos tienen esta forma:

6 = 21.(22-1)

28 = 22.(23-1)

496 = 24.(25-1)

8128 = 26.(27-1)

Este número, 2216090.(2216091-1), que tiene mas de cien mil dígitos, es perfecto.


*Un número es abundante cuando la suma de sus divisores propios es mayor que el número.

*Un número es deficitario cuando la suma de sus divisores propios es menor que el número.

*Un número es ligeramente deficiente si la suma de sus divisores es igual al número - 1. Hay bastantes números que cumplen esta condición, en cambio no se ha encontrado ningún número ligeramente abundante (cuando sus divisores suman el número +1). Nadie ha conseguido demostrar que no existen números ligeramente abundantes.


*Para terminar, dos números son amistosos cuando cada uno es la suma de los divisores del otro. Por ejemplo, 220 y 284. Esta pareja de números se menciona en la Biblia (hay premio para quien los encuentre allí y me envíe la referencia correcta), y los discípulos de Pitágoras le atribuían propiedades místicas. En la Edad Media existía la costumbre de dar de comer cada número, inscrito en un alimento, a dos personas: si uno comía el 220 y otro el 284, y lo comían al mismo tiempo (aunque no en el mismo lugar), su amistad quedaba sellada para siempre por medios mágicos. O matemáticos, que viene siendo lo mismo.

No sé, a mí me parece perfecto.

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Date:2004-07-05 01:55
Subject:Templario fin de siglo y Piragua congoleña.
Security:Public

Estaba buscando unos papeles y aparecieron otros, como ocurre tan a menudo. Aquí os dejo el hallazgo: un ejemplo extraído de los apuntes de Teoría de la narrativa. En los márgenes, con una letra que no reconozco, pone: "Experimento literario, parodia de los mecanismos literarios. Constantes llamadas al lector, engaño, burla". Pues eso.


*****
ALPHONSE ALLAIS: "UN DRAMA MUY PARISINO" (1890)

CAPÍTULO I: DONDE TRABAMOS CONOCIMIENTO CON UN SEÑOR Y UNA SEÑORA QUE HUBIERAN PODIDO SER FELICES SIN SUS CONSTANTES MALENTENDIDOS.

En la época donde da comienzo esta historia, Raúl y Margarita (un bonito nombre para el amor) estaban casados desde hacía aproximadamente cinco meses.
Un matrimonio de amor, naturalmente.
Raúl, una hermosa noche, oyendo cantar a Margarita la bella romanza del coronel Henry d'Erville, Raúl, decíamos, se había jurado que la divina Margarita (diva Margarita) no pertenecería nunca a otro hombre que no fuera él mismo.
El matrimonio habría sido el más feliz de todos los matrimonios, sin el condenado carácter de los dos cónyuges.
Por un quítame allá esas pajas, ¡crac!, un plato roto, una bofetada, una patada en el culo.
Ante tales ruidos, Amor huía desconsolado, esperando, en la esquina de un gran parque, la hora siempre cercana de la reconciliación.
Entonces llegaban los besos innumerables, las caricias sin fin, tiernas y bien informadas, los ardores infernales.
Se hubiera podido decir que aquellos dos cerdos se peleaban para tener la ocasión de hacer las paces.


CAPÍTULO II: SIMPLE EPISODIO QUE, SIN RELACIONARSE DIRECTAMENTE CON LA ACCIÓN, DARÁ A LA CLIENTELA UNA IDEA SOBRE LA FORMA DE VIVIR DE NUESTROS HÉROES.

Un día, sin embargo, fue más grave que de costumbre.
Una noche, más bien.
Habían ido al Teatro de la Aplicación, donde representaban, entre otras obras, La Infiel, del sr. Puerto Rico.
-Cuando hayas visto bastante a Claudio el Gordo -gruñó Raúl-, me lo dices.
-Y tú -vituperó Margarita-, cuando te sepas a la señorita Moreno de memoria, me pasas los gemelos.
Inaugurada en este tono, la conversación no podía acabar sino con las más lamentables violencias recíprocas.
En el cupé que los llevaba a casa, Margarita se complació en arañar el amor propio de Raúl como si fuera una vieja mandolina estropeada.
Así apenas hubieron llegado a su casa, los beligerantes tomaron sus posiciones respectivas.
Con la mano alzada, la mirada dura, el bigote igual que el de un gato furioso, Raúl se abalanzó sobre Margarita, que empezó desde ese momento a no tenerlas todas consigo.
La pobrecilla escapó, furtiva y rápida, como hace la cierva en los grandes bosques.
Raúl iba a alcanzarla.
Entonces, la luz genial de la suprema angustia fulguró en el cerebro de Margarita.
Volviéndose bruscamente, se echó en brazos de Raúl exclamando:
-¡Te lo ruego, Raulito mío, defiéndeme!


CAPÍTULO III: DONDE NUESTROS AMIGOS SE RECONCILIAN COMO ME GUSTARÍA QUE OS RECONCILIASEIS VOSOTROS A MENUDO, YA SABÉIS A QUÉ ME REFIERO.
..........................................................................................................................


CAPÍTULO IV: DONDE PODREMOS CONSTATAR QUE LAS PERSONAS QUE SE METEN EN LO QUE NO LES IMPORTA HARÍAN MUCHO MEJOR QUEDÁNDOSE QUIETAS.

Una mañana, Raúl recibió la nota siguiente:
"Si quiere usted ver por una vez a su mujer de buen humor, entonces vaya el jueves al baile de los Incoherentes, en el Moulin-Rouge. Allí estará, enmascarada y disfrazada de piragua congoleña. ¡A buen entendedor, hasta luego!
Un amigo.
"
La misma mañana, Margarita recibió la nota siguiente:
"Si quiere usted ver por una vez a su marido de buen homor, entonces vaya el jueves al baile de los Incoherentes, en el Moulin-Rouge. Allí estará, enmascarado y disfrazado de templario fin de siglo. ¡A buena entendedora, hasta luego!
Una amiga.
"

Estas cartitas no cayeron en saco roto.
Disimulando admirablemente sus designios, llegó el día fatal:
-Mi querida amiga -dijo Raúl con su aire más inocente-, voy a verme obligado a abandonarla a usted hasta mañana. Intereses de la mayor importancia me reclaman en Dunquerque.
-Me viene de perlas -respondió Margarita, deliciosamente cándida-, acabo de recibir un telegrama de mi tía Aspasia, que me llama, entre grandes sufrimientos, junto a su lecho.



CAPÍTULO V: DONDE VEMOS A LA LOCA JUVENTUD DE HOY LANZÁNDOSE A LOS MÁS QUIMÉRICOS Y PASAJEROS PLACERES, EN VEZ DE PREOCUPARSE POR LA ETERNIDAD.

Los ecos del Diablo cojo estuvieron de acuerdo en proclamar que el baile de los Incoherentes se revistió aquel año de un brillo desacostumbrado.
Muchos hombros y bastantes piernas, sin contar los accesorios.
Dos asistentes parecían no tomar parte en la locura general: un Templario fin de siglo y una Piragua congoleña, ambos herméticamente enmascarados.
Al dar las tres de la mañana, el Templario se acercó a la Piragua y la invitó a ir a cenar con él.
Por toda respuesta, la Piragua apoyó su manecita sobre el robusto brazo del Templario, y la pareja se alejó.


CAPÍTULO VI: DONDE TODO SE COMPLICA.

-Déjenos solos un momento -dijo el Templario al mozo del restaurante-, vamos a elegir el menú y ya le llamaremos.
El mozo se retiró y el Templario echó el cerrojo cuidadosamente a la puerta del reservado.
Entonces, con un movimiento brusco, tras haberse librado de su casco, arrancó el antifaz de la Piragua.
Los dos exhalaron, a la vez, un grito de estupor, al no reconocerse ni el uno ni la otra.
Él no era Raúl.
Ella no era Margarita.
Se presentaron mutuamente sus excusas, y no tardaron en trabar conocimiento con la ayuda de una cena ligera. Ya no os cuento más.


CAPÍTULO VII: DESENLACE FELIZ PARA TODO EL MUNDO, EXCEPTO PARA LOS DEMÁS.

Este pequeño contratiempo sirvió de lección a Raúl y a Margarita.
A partir de ese momento, no se pelearon nunca más y fueron perfectamente felices.
Todavía no tienen muchos niños, pero todo se andará.

*****

Esto es todo. Voy a beber un vasito de grappa a la salud de Marlon Brando, que acaba de morir y que fue una de mis primeras obsesiones adolescentes. Hoy mismo llevo una chapa suya. No pude encontrar ninguna en la que figurase como Don Vito Corleone o Stanley Kowalski, así que tuve que conformarme con Fletcher Christian. Una lástima, no es de mis favoritas.
Cent'anni, don Vito.

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